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 COMPARTIR NO ES DELITO

 

NO PODEMOS REPETIR CASOS COMO EL DE DIEGO GOMEZ, UN ESTUDIANTE QUE COMPARTE UN DOCUMENTO CON FINES ACADEMICOS Y SE LE PERSIGUE Y ESTIGMATIZA COMO DELINCUENTE. ES NECESARIO QUE EL PAIS REFORME LAS LEYES DE DERECHOS DE AUTOR, QUE SON OBSOLETAS FRENTE  A LA REALIDAD EN INTERNET.

 

Hace 3 años, por medio de la fundación Karisma, llego a mi oficina Diego Gomez, un joven de una familia humilde que se ha hecho a pulso. Mi primera impresión fue la de un muchacho tembloroso, con valores familiares y que a nadie se le pasaría por la cabeza que podrá hacer algo ilegal. Pero se le notaba muy asustado. Todo porque subio una tesis a un sitio web llamado Scribd, para estudio de su grupo académico de biología. Disciplina que estudio en la universidad del Quindío.

Diego me comento que es una práctica de los herpetológicos –una rama de la zoología que estudia los reptiles y anfibios- solicita por redes sociales o internet documentos para estudio, ya que es difícil encontrar material actualizado debido a lo especializado del tema. Así mismo, existe la costumbre entre biólogos de todo el mundo de compartir información para temas académicos.

Inicialmente el ccaso parecía muy sencillo, pero tenía una complejidad única. Un estudiante sube a internet un documento que ya era de conocimiento público. El sitio estadounidense al que lo sube al comienzo no cobra, pero luego de unos años empieza a cobrar 5 dólares por la descarga. El autor del documento ve su tesis en este sitio, se entera de que se cobra por esta y denuncia a Diego por el delito de violación de derechos patrimoniales de autor. Pero la culpa de todo esto es el sitio  Scribd, el cual tiene un texto que invita a compartir información al señalar: ¨Manténgase informado, descubra nuevas pasiones, alimente su curiosidad y nunca deje de aprender con el acceso a todo lo que desee leer¨.

¿Sera que la culpa es de las leyes en Colombia. Que tiene su fundamento hace más de 30 años. Cuando no existía Facebook, el correo electrónico o los servicios en la nube? Es posible que también sea culpable la industria académica, que necesita cambios sobre temas de acceso abierto y su relación con los derechos de autor.

Cada cual puede tener su posición respetable sobre lo que necesita el país o el mundo, pero lo cierto es que diego enfrentaba cargos que dan años de prisión en nuestro país.

LA ESTRATEGIA EN EL JUICIO

En primer lugar se intentó conciliar con la parte que denunciaba, pero esta tenía un interés económico, así que fue imposible llegar a un acuerdo debido a los escasos recursos económicos de Diego, un joven que por esa fecha fue becado por un organismo internacional para hacer su maestría fuera del país.

Luego de intentar la conciliación, el paso siguiente era mirar cómo defender a Diego, En colaboración con la fundación Karisma, miramos varias alternativas legales, entre ellas analizar los antecedentes a nivel mundial. En este tipo de cosas los jueces analizan si efectivamente se hizo un daño al bien jurídico tutelado, que en este caso son los derechos de autor de quien produce la obra científica.

En Colombia, la corte Suprema de justicia ha hecho énfasis en que el ánimo de lucro es fundamental. Una sentencia del 2008 dice: ¨si en internet circulan millones de canciones, no puede concentrarse en el derecho penal la función de perseguir a los usuarios que , aprovechan tal circunstancia, descargan la música que se pone a su alcance, pues en estos casos como en todos aquellos en los que la persona obra sin, ánimo de lucro y sin el propósito de ocasionar perjuicio a la obra o a los intereses económicos del titular de los derechos, resulta imposible afirmar la existencia de una conducta punible, toda vez que no se lesiona o pone efectivamente en peligro el bien jurídico tutelado por la ley¨.

Luego de analizar sentencias, casos en otros países y de hablar con Diego, era fundamental probar que él nunca tuvo un lucro personal porque los5 dólares que fueron pagados por el autor con su tarjeta de crédito entraron a Scribd, no a las cuentas bancarias de Diego, Es de resaltar que el biólogo siempre hizo énfasis en que el documento ya estaba en internet y que no lo tenía solo el, sino varias personas que estudiaban biología. Pero la única forma de comprobarlo era de manera técnica forma de comprobarlo era de manera técnica con testigos.

 

 


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TODO LO QUE SE PUBLICA DEJA UN RASTRO

Todo lo que se publica en Internet deja un rastro, y esto lo debíamos verificar en el caso. Acudimos donde el perito Daniel Torres, y por medio de Osint [búsqueda de información en fuentes públicas], y con el apoyo de Diego, se econtro que la tesis estaba en otros servicios en línea públicos, como Dropbox.

Tambien se pudo evidenciar en Internet la practica de los biológicos de nuestro país de solicitar y compartir documentos académicos en la Red. En la investigación que se hizo para el juicio se pudo constatar que varias personas compartieron el documento en Internet, entre ellas gente allegada al autor y que ek mencionaba en los agradecimientos de su tesis.

Y en la red social Facebook se encontró que el autor también solicita información sobre temas de biología. Era evidente que el documento ya estaba en Internet, como lo afirmaba Diego, por eso aseguramos esta información de forma técnica para que sirviera como prueba en el juicio, a eso se le llama informática forense.


 

 

 

 

 EL JUICIO

Llego el juicio y lógicamente, desde el punto de vista profesional nunca había hecho tan buen equipo en un juicio como el que logramos con los abogados Claudio Zambrano y Luis Bernardo Álzate, con los cuales pudimos complementar la parte procesal y técnica.

Yo le entregue la representación de Diego a Claudio Zambrano para quedarme solo con la defensa técnica además contamos con la mejor organización que protege los derechos de las personas en Internet, La fundación Karisma, dirigida por carolina botero. Así mismo, se contaba con el apoyo a Diego porque consideraban que esto le puede pasar a cualquiera.

Es de resaltar que este caso no tiene antecedentes en  Colombia, ya que nunca se había llevado  a juicio a una persona por compartir información en Internet con fines académicos. El apoyo fue global. Entre los testigos del juicio se cito a los compañeros de universidad de Diego, quienes afirmaron que el documento ya estaba en Internet, Uno de los estudiantes dijo en su testimonio que la tesis ya la conocían los biólogos mucho antes de que Diego la subiera a Scribd, y que era un instrumento académico de consulta en distintos sitios de Internet. Entre los testigos Citamos a Gillermo Santos. Director de Enter, quien en su testimonio dejo claro que hoy es fácil compartir información en Internet y que las leyes se queden cortas para lo que pasa en la Red.

Uno de los testimonios que más peso tuvo fue el de un profesor de Diego, reconocido en la comunidad académica, quien demostró que compartir información es una práctica en la comunidad de biólogos, También dejo claro que esto no genera ningún daño al autor, ya que es muy difícil que estos trabajos tengan una remuneración económica. Esto demostraba que el autor no había sido perjudicado, y nunca lo ha podido demostrar.

 

 


 


 


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 DIEGO, INOCENTE

Llego el día en que el juez dictara el fallo. Hace unos años, en broma, decíamos con Diego que celebraríamos el día en que fuera declarado inocente. Pero el no pudo asistir, ya que vive fuera de Colombia. Espero que Diego lea este articulo y no olvide que lo tenemos pendiente.

Confieso que el caso de Diego ha marcado mi vida profesional, no solo por el tiempo que le eh dedicado, sino porque es imposible no generar una conexión con Diego y su angustia por ser víctima de la ausencia de leyes en Colombia sobre derechos de autor que sean acordes con la realidad de internet.

El juez empezó a leer el fallo y dejo claro que esperábamos que no se evidencia lucro económico por parte de Diego al compartir la tesis. La sentencia también menciona la evidente duda sobre como llego el documento a Internet. Lo que en derecho se llama individuo pro reo, y que define que en caso de duda por insuficiencia probatoria, se favorecerá al imputado o acusado.

Asi mismo, el juez pronuncio el sentido de fallo, que absolvió a Diego Gomez del delito de violación de derechos patrimoniales de autor de autor t derechos conexos. El fallo será apelado por la Fiscalia y el abogado del denunciante, y podrán pasar otros meses mas, pero Diego podrá dormir tranquilo porque sabe que para la justicia, en primera instancia, es inocente.

Solo me resta decir que el caso de Diego deja claro lo vulnerables que somo s en Internet cuando compartimos un documento, y que es necesario que el país haga una reforma a las leyes de derechos de autor, que son obsoletas frente a lo que pasa en la actualidad. No podemos repetir casos en donde un estudiante comparte un documento para fines académicos y se le persigue y estigmiza como delincuente.